Recibir la luz del día, a primeras horas de la mañana es fundamental para el cuidado de la piel, los huesos, los músculos, sino para todo el cuerpo. Recibir la luz natural es reconfortante para el cuerpo y para el espíritu, se ha comprobado mediante un estudio que los días soleados son mucho más productivos hablando intelectualmente y sentimentalmente que un día gris y lluvioso.

La Luz tiene un efecto positivo en el organismo, muchas personas que sufren de depresión reciben terapia de luz, sobre todo durante los meses de invierno, cuando la noche llega más temprano.

Muchos psiquiatras afirman que despertar a la luz natural del día alivia el stress, la ansiedad y la depresión, tres condiciones básicas que pueden afectar seriamente la salud física. Es bueno permitir que la luz del amanecer entre por la ventana, ya que la salida del sol es la señal natural, con la que el cerebro ha sido programado, para hacer la transición del sueño al despertar, por millones de años.

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